Muchos pisos de Madrid tienen buena ubicación, techos altos y una estructura sólida, pero también instalaciones con décadas de uso y una distribución pensada para otra época. Antes de decidir la reforma, conviene revisar lo que no se ve.
La instalación eléctrica
Es lo primero. En pisos con años es frecuente encontrar pocos circuitos, pocos enchufes por estancia y un cuadro sin las protecciones actuales. Si hay que renovarla (lo explicamos en cambiar la instalación eléctrica antigua), lo lógico es hacerlo en la propia reforma, con las paredes abiertas, y aprovechar para colocar los enchufes y puntos de luz donde de verdad los necesitas.
Las tuberías y los desagües
En edificios antiguos es habitual encontrar tuberías de plomo o de hierro galvanizado. Con los años se deterioran y pueden afectar al caudal o a la calidad del agua. Conviene sustituirlas antes de colocar suelos y alicatados.
Los desagües también se revisan: su estado y su pendiente condicionan, por ejemplo, dónde puede ir la cocina o un nuevo baño.
Las bajantes y las humedades
Las bajantes son comunes al edificio, pero su estado afecta a tu vivienda. Manchas en techos o paredes, olores o desconchados pueden indicar una filtración. Hay que localizar su origen antes de reformar: si viene de un elemento común, lo resuelve la comunidad.
Ventanas y aislamiento
Las ventanas antiguas suelen dejar pasar el frío, el calor y el ruido. Renovarlas, junto con el aislamiento donde sea posible, mejora mucho el confort. Si el cambio afecta a la fachada, hay que comprobar lo que permiten la comunidad y el edificio.
La estructura y los muros de carga
Antes de abrir la cocina o eliminar pasillos hay que identificar qué paredes son tabiques y cuáles son muros de carga. Estos últimos forman parte de la estructura y no se tocan sin un estudio técnico, que además cambia el trámite que necesita la obra.
La distribución
Con todo lo anterior claro, llega el momento de replantear la distribución: ganar luz, almacenamiento, un baño más o una cocina abierta. Es lo que más transforma un piso antiguo, y lo que más depende de lo que se haya revisado antes.
Un solo proyecto, una sola obra
Revisar todo esto al principio permite incluirlo en una única reforma de piso, en lugar de ir haciendo arreglos sueltos que obligan a abrir de nuevo lo que ya estaba terminado.